Un año de amores prohibidos

Si algo caracterizó este año a las telenovelas, fue la cantidad de romances “sui generis” que atropellaron uno que otro tabú. Hemos visto solteronas persiguiendo sacerdotes, maestros embarazando a sus alumnas y hasta una boda gay. En Sortilegio una mujer es parte de un triángulo bisexual y se enamoró de su hermano. No te pierdas Sortilegio, de lunes a viernes, a las 9Pm/8 Centro, por Univision.

Últimamente a los guionistas les gusta incluir, como carta ganadora, un romance que de que hablar, que se salga de la norma de la heroína llorosa y del héroe sarcástico, y que supere la eterna lucha de clases que en la telenovela se arregla con matrimonios. Por eso en Juro Que Te Amo, la heroína (Ana Brenda Contreras) quería que un rico le solucionase sus problemas y terminó casada con un pobre, pero los ricos se volvieron sus esclavos, ya que les vendió sus creaciones de modas.

Las telenovelas del Siglo XXI se caracterizan por crear nuevos tabúes. Uno de esos son las diferencias de edades como impedimento para el romance. En Verano De Amor, Lorena (Lola Merino) inspiraba una gran pasión en Baldomero (Pablo Lyle), amigo de su hijo, pero este romance no tuvo futuro.

En cambio, en Mañana Es Para Siempre las diferencias de edades, marcaron lo amores de la temible Hiena (Lucero). Artemio Bravo (Rogelio Guerra) sacó a Rebeca Sánchez del reformatorio y la hizo su amante cuando ella no tenía todavía quince años y él tenía edad para ser su abuelito. Artemio odiaba a su medio hermano, poco menor que el, Gonzalo Elizalde, pero lo más bien que le cedió a su mujer ahora convertida en la veintiañera Bárbara Greco.

Gonzalo enloqueció de amor por su bella asistente. Obviamente, los hermanos compartían el gusto por la carne tierna. Gonzalo se casó con la joven Bárbara y vivió feliz con ella en su inocente estupidez de viejo enamorado, sin sospechar que ella le era infiel, que había asesinado a su primera esposa y que haría lo imposible por arruinarlos a él y a su familia.

Los escándalos de los Hierro

Alma De Hierro no sólo fue una refrescante dosis de vanguardismo, además presentó una serie de romances alternativos. Comenzó con una oda al matrimonio de clase media y tradicional de los Hierro, para luego demostrarnos cuan frágil era esa unión. Apenas volvió al mundo laboral, Elena (Blanca Guerra) encontró amante. Abandonó su casa para irse a vivir con otro. Su marido (Alejandro Camacho) encontró consuelo con una madre soltera. Elena regresó al hogar pero al hallarse embarazada no estaba muy segura de quién le había ayudado a escribirle a la cigüeña. La novela terminó con Hierro y su mujer muy amigos, pero formando nuevas uniones con otras parejas.

En la mayoría de los países del mundo y en muchos estados de la Unión Americana no se reconoce al matrimonio entre personas del mismo sexo, pero la ultra moderna Alma De Hierro terminó con boda gay. Don Ignacio Hierro (Rafael Inclán), el abuelo de la familia, se casó con su novio Abraham (Luís Gatica). La boda tuvo recompensa extra cuando el novio se convirtió en abuelo, ya que la acelerada Renata (Zuria Vega) dio a luz al hijo póstumo de su maestro Sebastián Hierro (Jorge Poza). Otro tabú que la novela destruyó, puesto que no hubo romance más sincero e intenso que el del profesor ciego por su rebelde y menor de edad alumna, y que casi le costo su licencia.

En Sortilegio, Carla Estrada ha destapado, junto a las anatomías de Jacqueline Bracamontes y William Levy, varios temas que se consideraban espinosos en un argumento. Daniela Romo comienza la novela poniéndole cuernitos a su bondadoso marido. Años mas tarde, y a pesar de ser hipertensa y madre de hijos grandotes, inspira y se atreve a vivir su amor otoñal con Gabriel Soto, que da vida al joven mejor amigo de su hijastro.

Su hija Raquel (Chantal Andere) es una mimada histérica que aguanta que su marido (Marcelo Córdoba) la engañe con mujeres y hombres. Eso porque en el fondo de su corazón amaba sin esperanzas a su propio hermano (William Levy). Al saber que su madre es una pecadora, Raquel decide entrar al mundo de los swingers y se hace amante del poco recomendable Ulises (Julián Gil), quien al par de acostarse con ella lo hace con su marido. Cundo Raquel descubre que está embarazada no sabe cual de sus parejas bisexuales engendró a su bebé.

El nuevo Padre Alberto
Otro “menage a trois”, más heterosexual tuvo lugar en En Nombre Del Amor. Macarena (Victoria Ruffo) tenía una hija de Cristóbal (Arturo Peniche). Su hermana Carlota (Leticia Calderón) los separó. Cristóbal no fue para ninguna de Las Espinoza De Los Montero. Se entregó en brazos de la Madre Iglesia. Años más tarde, el Padre Juan quiso ser el Padre Alberto, colgar los hábitos, y casarse con Macarena, pero Carlota la mató. Ahora Carlota está empeñada en seducir al Padre Juan a pesar de ser éste candidato a ser obispo.

Por último, en Mañana Es Para Siempre tuvo lugar la bendición de uno de los amores más tabúes de las telenovelas. Aurora (Ariadne Díaz) y Santiago (Carlos de la Mota), primos hermanos, se casaron y tuvieron un bebé muy sano, a pesar de que el vulgo cree que tales uniones mal llamadas “incestuosas” suelen resultar en niños enfermos.

La telenovela busca renovarse y donde primero lo hace es en el romance, eje de la historia. El derribo de tabúes no sólo aporta originalidad a la trama, sino que demás abraza la filosofía central de la telenovela que el amor lo vence todo, hasta lo prohibido. Eso lo demostró este 2009.

Fuente: Univision

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