Mi Pecado cierra con boda

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XALATLACO, ESTADO DE MÉXICO.- Como de telenovela. Una señora del municipio de Xalatlaco, en el Estado de México, se acercó muy enojada al productor de la telenovela Mi pecado, Juan Osorio, para demandarle: “Señor Osorio, al final de la telenovela se le pondrá el nombre de Xalatlaco, creo que nos lo merecemos”, le dijo con voz muy seria.

Y se lo exigió porque el arreglo de flores que tenía la catedral de ese pueblo en su entrada principal, hacía referencia a San Pedro, en el Estado de Chiapas y no a la parroquia principal del pueblo llamada De la Asunción de María.

Pero había una razón muy simple: La telenovela comenzó a grabarse en una iglesia de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pero el obispo de ese municipio no les prestó más el recinto religioso, debido a que no le gustaba el nombre del melodrama protagonizado por Eugenio Siller y Maité Perroni.

“Tuvimos escenas en todo San Cristóbal (de las Casas, Chiapas) y el único (que nos puso obstáculos) fue el clero, de repente no entiendes esa máxima que dice que todos somos hermanos, a mí me dolió tanto el no poder grabar las escenas que no tenían nada de malo, sino fomentar la fe que tiene la gente sobre sus creencias y por una persona como el obispo, yo desde ese día no voy a la iglesia”, señaló Osorio.

El productor del melodrama agregó que “el obispo de Chiapas siempre se negó a darle la promoción que se merecía el Estado y para la producción de una telenovela nunca hay obstáculos, siempre tienen que existir soluciones y agradezco al sacerdote de este pueblo (Xalatlaco) que nos apoyó entendiendo todas nuestras necesidades y por eso grabamos el final aquí”, agregó el productor.

Entre lo típico y lo innovador
La telenovela tendrá, además del final tradicional de la boda entre los protagonistas, otros dos que sorprenderán al público, a decir de su productor, los cuales se transmitirán a partir del miércoles.

Con un vestido chiapaneco y muchas manzanas tiradas en el piso, las cuales demostraron el pecado original, y que fueron regaladas al final de la grabación a todos los curiosos que se dieron cita que, en su mayoría, eran señoras con sus hijos, que aún llevaban puesto el uniforme escolar. “Mi pecado tenía la intención de terminar con una gran boda, con muchas manzanas, en una gran iglesia, con toda la gente y llegar a la meta con este gusto, pero sobre todo sin problemas de equipo”, insistió Osorio.
Maité no se cansó de repartir sonrisas con la gente que se le acercaba, sobre todo niñas. La ex RBD saludó de mano y prestó atención a cada una de las fotos que le tomaron con teléfonos celulares.

Por su parte, el actor Eugenio Siller también repartió autógrafos y besos en Xalatlaco, lugar donde suma su tercera boda de melodrama, él dice que como señal de buena suerte.
Al tampiqueño se le vio de buen humor porque calificó este año de crecimiento y de aprendizaje. “Estoy gratamente sorprendido de esta producción, porque a los actores siempre se nos brindó un trato sensible y a la historia siempre se le cuidaron los detalles hasta el final que tuvo que salir Sabine Moussier a consecuencia de una complicación de salud”, comentó.
Al final, la vecina de Xalatlaco que le reclamó al productor le llevó dulce de camote cristalizado, original de ese pueblo, y se ganó un lugar privilegiado dentro de la grabación de una de los finales de la telenovela que llegará a su fin el próximo viernes 13 de noviembre.

Fuente: El Informador

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