La telenovela, un producto tan latinoamericano como el maíz o el chocolate

Yo Soy Betty, La Fea

Conocida como “teleserie” en Chile, “teleteatro” o “tira” en Argentina, “seriado” en Colombia y “culebrón” en Venezuela, lo cierto es que este género televisivo “logró cohesionar América Latina” para convertirse en uno de sus distintivos a lo largo y ancho de todo el planeta.

Como lo fueron en su día el maíz o el chocolate, y más tarde el tango, el bolero o la ranchera, las telenovelas, “esas desgarradas historias sobre las dificultades del amor”, son ya un producto típicamente latinoamericano, la “marca de exportación” de una región entera frente al resto del mundo.

El sentido del melodrama nace y se reinventa constantemente en la imaginación del venezolano Alberto Barrera Tyszka, escritor y guionista de telenovelas, “aunque no consumidor”, para quien el éxito del género, más allá de las fronteras latinoamericanas, consiste en reconocer que, en el fondo, “todos llevamos dentro un ser muy cursi”.

“Por eso se establece una conexión inmediata entre los protagonistas y los espectadores. Incluso aquellos a los que les da vergüenza reconocerlo terminan viéndolas”, ha señalado Barrera en una entrevista con EFE en la Casa de América de Madrid con motivo de la celebración del III Festival VivAmérica.

Conocido como el “Doctor muerte” -ha sido capaz de matar a 17 personajes en un capítulo- el escritor venezolano, ganador del Premio Herralde de Novela en 2006 con su obra “La Enfermedad”, no reniega esa faceta de su profesión en la que hace y deshace vidas, “con el permiso, siempre, de las productoras y del público, claro”.

Porque “el amor, sin rating, se muere”, afirma Barrera, y quizá la audiencia sea la única capacitada para acabar con ese tipo de amor “desproporcionado y excesivo que sigue siendo fundamental para el día a día de los latinoamericanos, porque el afecto continúa siendo indispensable en nuestras vidas”.

“Cuando decimos morir de amor hay siempre un ‘gozo’, porque para nosotros el amor verdadero es el que sufre. Si quieres que tu amor merezca salir en televisión tienes que padecerlo, y si es con tortura mucho mejor, porque el amor real, las grandes historias, significa muerte”, explica.

Para el autor, que ha trabajado como guionista en producciones venezolanas, argentinas, colombianas y mexicanas, eso responde a la idea que todavía existe en América Latina de que “el matrimonio puede ser una utopía, y que el destino feliz de una mujer es casarse”.

“Existe una confusión entre estar enamorado y ser feliz, que no es la misma cosa, pero que en nuestras novelas y en nuestras canciones permanece siempre”, puntualiza.

Para construir una buena telenovela hay que jugar con los estereotipos y construir una historia donde los malos “son malísimos y se levantan todos los días pensando a ver como friego (fastidio) a Marisela”, bromea Barrera, “como si no tuvieran otra cosa que hacer en la vida”.

La imagen de la joven virgen, que crece en el seno de una familia tradicional, también está cambiando, porque “ahora muchos escritores se han dado cuenta de que a la gente le sienta peor ser feo que ser hijo no reconocido”, apunta el escritor venezolano en clara referencia a “Betty la Fea”, producción colombiana del año 2001.

“Fernando Gaitán -su autor- tuvo la gran idea de rescatar la vieja historia del ‘Patito Feo’ y acertó completamente”, subraya Barrera.

Fuente: El Economista

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